Informaciones pesqueras

Los precios en origen percibidos por el sector pesquero muestran diferencia a la baja con respecto al precio final pagado por el consumidor

Puesto de mariscos en un mercado con diferentes tipos de mariscos frescos, incluyendo pulpos y camarones.

En 2025 mientras la cesta de la compra sigue encareciéndose, ese exceso de precio no llega al pescador, cuyos ingresos en lonja siguen cayendo.

Anualmente el Observatorio Económico de la Pesca en Andalucía, actividad estadística contemplada en el actual Plan Estadístico y Cartográfico 2023-2029, detalla la evolución del índice de precios percibidos en origen, referidos a las lonjas, y el índice de precios en destino, que refleja el valor final de los productos pesqueros en establecimientos detallistas.

La evolución de los precios de los productos pesqueros en origen (lonja) y en destino (consumidor) muestra comportamientos marcadamente diferentes en cuanto a estabilidad y tendencia. El análisis comparativo entre 2024 y 2025 de ambos indicadores revela una tendencia divergente y muy marcada: mientras los precios que recibe el sector pesquero en origen (lonja) han tendido a la baja en la mayoría de los meses, los precios que paga el consumidor en destino han subido de forma ininterrumpida.

Tabla 1. Variación porcentual 2024/2025

E n 2025, el sector pesquero ha experimentado una bajada de precios en origen en 9 de los 12 meses en comparación con el mismo periodo de 2024. Los descensos más significativos se registraron en febrero (-12,8%), marzo (-10,0%) y octubre (-9,4%), mientras que solo se produjeron incrementos en tres meses: abril (+4,8%), junio (+8,3%) y un repunte muy fuerte en julio (+16,5%). El año terminó con una tendencia negativa, con caídas en noviembre (-6,1%) y diciembre (-5,5%) respecto a los niveles de 2024.

Fuente: Observatorio Económico de la Pesca en Andalucía -Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural-, IECA. Elaboración propia.

A diferencia del origen, el índice de precios en destino no registró ni una sola bajada en términos interanuales durante todo el año 2025. Todos los meses de 2025 mostraron precios superiores a los de 2024. El mayor incremento interanual se dio en julio (+12,0%) y junio (+10,9%). Aunque los precios siguieron subiendo, el ritmo de crecimiento se ralentizó en el último cuatrimestre, con variaciones más discretas en septiembre (+2,5%), octubre (+2,0%) y noviembre (+1,9%). En diciembre, el incremento volvió a subir hasta el 5,3%.

La brecha entre lo que percibe el productor y lo que paga el consumidor se ha ensanchado en 2025. Un ejemplo claro se observa en febrero: mientras el precio en lonja cayó un 12,8%, el precio en el punto de venta subió un 6,0%.

Esta dinámica muestra que las bajadas de precio en origen no se han trasladado al consumidor final, quien ha tenido que afrontar un encarecimiento constante de los productos pesqueros durante todo el ejercicio 2025 en comparación con el anterior año 2024.

Si se tiene en cuenta el IPC de Alimentos y Bebidas No Alcohólicas, el análisis muestra que el precio del pescado no solo se comporta de forma distinta a la economía general, sino que su evolución en el punto de venta es mucho más inflacionista que la media del resto de alimentos, mientras que el productor (lonja) se empobrece en términos reales.

Gráfico que muestra la variación mensual de los índices de precios para 2024/2025, incluyendo el índice de precios en lonja, el índice de precios en destino y el IPC de alimentos.

Fuente: Observatorio Económico de la Pesca en Andalucía -Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural-, IECA. Elaboración propia.

Al comparar el índice de precios del pescado en destino con el IPC de alimentos, se observa que el pescado ha subido con mucha más fuerza que la media de la cesta de la compra durante 2025. Mientras que el IPC de Alimentos y Bebidas cerró el año con un incremento del 2,71%, el precio del pescado en destino subió un 5,3% en el mismo periodo. A lo largo de todo 2025, el pescado en destino mantuvo un índice consistente y superior al de los alimentos en general. El consumidor percibe el pescado como un producto mucho más encarecido que el resto de los alimentos básicos.

La comparación entre el IPC de alimentos y los precios en origen (lonja) muestra una divergencia para la rentabilidad del pescador. Mientras que el coste de los alimentos para los ciudadanos subió un 2,7% en 2025, los ingresos de los pescadores en lonja cayeron un 5,5% (comparando diciembre de 2024 vs. diciembre de 2025). En casi todos los meses de 2025, el pescador recibió menos dinero por su producto que en 2024, a pesar de que el precio de los alimentos que él mismo consume (IPC Alimentos) seguía subiendo. Esto implica una doble pérdida de poder adquisitivo para el productor.

Los datos muestran que el consumidor paga el pescado significativamente por encima de la inflación media de los alimentos, pero ese exceso de precio no llega al pescador, cuyos ingresos en lonja están cayendo mientras el resto de la cesta de la compra sigue encareciéndose.

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